20101201

balacera



http://www.youtube.com/watch?v=8hmJTIIJsoQ

juan se despertó transpirado. saltó de la cama y fué hasta el armario grande de madera, curvado en las puntas, pero no lo abrió. agarró una silla, se paró arriba de ella, estiró la mano y alcanzó a tocar el metal. sacó de arriba del armario el arma. juan estaba como dormido, actuaba sin saber bien que hacía, pero conciente. nunca había tenido armas en su casa, no se entendía bien que pasaba. actuaba instintivamente, y eso le gustaba, a pesar de estar todavía un poco dormido. cuando salió al pasillo, armado y envalentonado vaya a saber por qué, se terminó de despertar. apenas abrió la puerta vio solamente humo y escuhaba gritos, explosiones, llantos y ruidos raros, como de animales. no pensó, en ningun momento pensó, solo actuó. salió corriendo por el pasillo hacia las escaleras, le costaba respirar. llevaba el arma como un soldado profesional, hasta él mismo se sorprendió, nunca había agarrado un arma, las odiaba, pero esta vez era necesario, tenía que hacerlo. llegó a la planta baja y se asustó al ver la situación. realmente se asustó, la calle era como el mismo infierno, ese lugar que siempre había soñado con visitar ahora le daba miedo. fuego, explosiones, gritos, llantos, risas (de esas malvadas, ofensivas, odiosas). estuvo a punto de pegar la vuelta y recluirse en su departamento, se figuró bajo su cama, el lugar más seguro del mundo. pero no, no estaba tomando el café con leche, estaba viviendo, era ese momento. saltó a la calle y miró para los dos lados. primero para el sur, de ahí venían balas, como las suyas. luego para el norte: hacia allí debia ir. corrió, disparando cada tanto. iba por el medio de la calle y empezó a ver mas juanes a su lado, con sus escopetas, granadas, fusiles, su mismo entusiasmo, sus ojos llenos de rabia y determinación. entonces apareció el enemigo, los enemigos, miles de chanchos gigantes y verdes. salían de todos lados, de casas, de iglesias, del congreso, de los bancos, hasta creyó ver un grupo de chanchos copandu una comisaria. eran asquerosos, se les caía la baba, los juanes no tardaron mucho tiempo en abrir fuego y los chanchos explotaban, se les salían las tripas, la mierda, la comida mal digerida y sobre todo la grasa, la ciudad se iba tiniendo de grasa. los juanes avanzaban hacia el centro de la ciudad, no se iban a detener, esto era a muerte o no era. juan disparaba, se caia, se levantaba, gritaba. estaba fuera de sí, o bien dentro. la ciudad iba quedando en ruinas, los arboles caidos, los autos incendiados, las paredes ya no lo eran tanto. en un momento, ya estaban llegando a la plaza central. la victoria estaba cerca. una vez, una, los juanes derrotarían a los chanchos verdes. juan vió como otros juanes, totalmente enajenados, volteaban un semáforo. este cayó y quedo titilando en el suelo, rojo, amarillo, verde, rojo, amarillo, verde. a juan le quedaban solo dos balas, fué la primera vez en la noche que reparó en las balas. disparó al rojo, disparó al amarillo y siguió.



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