20101024

panza llena corazon

los chicos corren por la hamburguesa que los devuelva a su realidad burguesa, siempre victoriosa. no hay rivales si de fondo espera el combo, no hay tiempo para que suceda de otra forma. se sienten seguros hasta verlo de frente, exigiendo que la noche sea aun mas grande, super grande, super king, hello, hola. somos tres, cuantas vacas tenes que matar para alimentarnos? le comemos las tripas a las vacas, cultura, como la ley de la vida fue tan generosa con nosotros: chinchu, riñoncito, entraña, chori, tripa, rockanroll y fiebre. como me paro aca y me hago el espantado con el wuiro frito que se comen en malasia si yo le como las tripas a la vaca. cual escalon moral se hace el invisible?

20101021

los cosacos4

dale boludo para, no jodas, estamos hablando en serio, ya se que siempre jodemos, pero entende un poco a las circunstancias, estas flaco, dale, baja, estamos aca, paso esto. punto. nada de solemnidad, no me corras con las del estrella, pero en serio. estoy preocupado. no se que onda. no encuentro la verdad, es medio desesperante, aunque vos te cagues de risa. dale, en serio, que pasa, que paso.

20101014

monstruo


Existe un monstruo grande, feo, grasiento, goloso, impune, despreocupado, insaciable y capitalista que traga todo lo que encuentra indefenso por ahí. Lo llamativo (1000 millones de pantallas de llamativo) es el vómito de 33 mdo. Hasta el monstruo más monstruo tiene un instante de distracción, y si sabemos cuando sucede, ponemos el atril, la cámara y el flash.

20101012

cabeza de tortuga




armando un desfiladero de carniceria
solo querias sentirte mejor
tenerla mas grande y ser el mas fuerte
que corra la sangre del rebaño

tu bocha va lenta
rapido tu garrote
y tu desenfreno es poco legal
si un dia hay justicia
(justicia de hombres)
el delincuente va a pagar

los cosacos 3

duncato es impredecible, lleva el cuento como si estuviera paseando al perro a las doce de la noche por una calle de adoquines de la ciudad de la furia: parece despreocupado del animal, no le presta atención a la mano con la cual agarra la correa, ni siquiera el perro se acuerda que su libertad mide lo largo de una correa, pero de repenta llega a la esquina y dobla el cosaco, y el perro vuelve a saber quien le marca su camino, ya lo sabía pero se había olvidado. así lo lleva al cuento, los otros dos cosacos escuchan, y beben.

20101005

el mundo


Eduardo Galeano


Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.